Estrategia digital, SEO e IA con una obsesión sana por los detalles… y una buena dosis de mala leche (de la buena).
Quizás soy una persona que sobrepiensa demasiado. Para que te hagas una idea, hace unas semanas decidí comprarme una cafetera superautomática. Lo que para cualquier persona normal son dos clics en Amazon, para mí fue una tesis doctoral. Me tiré días investigando el sector entero: analicé la durabilidad de las muelas de cerámica frente a las de acero, la disponibilidad de piezas de recambio, la calidad de la bomba de presión y hasta la eficiencia del servicio postventa de cada marca. Estoy un poco loco, lo sé, pero me puede la curiosidad y no me gusta equivocarme; y, como sabrás, para reducir las posibilidades de equivocarte primero debes contar con información y formación.
Pero esto de investigar todo tan a fondo no me viene de la universidad, sino de cuando era un crío. Desde pequeño siempre he sido bastante friki de la informática y de la tecnología, pero en la época y el barrio en el que crecí no era muy normal que un niño tuviera acceso a un ordenador para jugar, trastear e investigar. Así que si quería jugar a algo que no fuera el Snake 🐍, no me quedaba otra que buscarme la vida. Con tutoriales y mucha paciencia aprendí a comprar componentes por separado para ahorrarme la mano de obra y estirar cada euro al máximo. Ahí empezó mi idilio con el hardware y el troubleshooting.
Investigar a fondo antes de tocar nada y entender cómo funciona todo por dentro.
Sacar el mayor rendimiento posible con los mínimos recursos.
Detectar qué falla, arreglarlo y dejarlo funcionando mejor que antes.
Esa misma mentalidad es la que aplico hoy al SEO, la estrategia digital y la IA. Mi formación real no viene solo de los apuntes de la carrera de Publicidad y RR. PP.; gran parte de lo que he ido aprendiendo ha sido de forma autodidacta. Según he ido creciendo, he dedicado cada vez más parte de mi tiempo libre a un «entretenimiento» un poco más productivo: me lo paso bien analizando tendencias bursátiles (investing), escuchando podcasts de expertos o leyendo libros (soy un poco rarete).
En cuanto a mi experiencia profesional, de momento he pasado por Radio Elche · Cadena SER domando webs y bases de datos, y por Tecnofrío, una pequeña empresa del sector de la climatización. De ahí saqué una lección clara: da igual que hablemos de aires acondicionados apilados en el almacén o de una campaña publicitaria; si la estructura de debajo no es sólida, todo se cae. Como notarás (si has visto mis proyectos), me gusta que mi trabajo tenga «mala leche» (de la buena): creo que, de vez en cuando, jugar con algo de crítica social, sátira y humor negro nos permite conectar con otras personas a través de la inteligencia y no solo de lo visual.
Antes de nada: si estás buscando a alguien que te diga que va a trabajar tu marca sin antes plantear toda una estrategia para saber hacia dónde tirar, te has equivocado de perfil. Pero si buscas a una persona dispuesta a crear de manera distinta —con valores distintos, con una trayectoria distinta— y que además sepa usar bien la IA y analizar los datos para encontrar soluciones que funcionen de verdad (con el mismo nivel de obsesión que le puse a la cafetera), entonces podemos hablar.
Después de toda esta chapa, tampoco quiero que pienses que soy un tío serio. Los tíos serios hacen cosas de personas serias, y cuando estás muy serio te salen arrugas en la frente. Yo prefiero usar esa energía para resolver problemas.
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